Como tantas otras veces, volví. Después de meses sin aparecer por acá me entraron ganas de volver a escribir, de volver a hablar largo y tendido sobre libros y de resucitar este viejo y querido antro que es como un hijo descarriado para mí. Y qué mejor que volver con este libro que me sorprendió gratamente y superó mis expectativas.

Sinopsis: «Damaris, una mujer del Pacífico entrada en la madurez y con muchas decepciones a cuestas, adopta a una perra y la llama Chirli, como hubiera querido llamar a la hija que nunca tuvo. Nace, así, una relación intensa y entrañable, en la que Damaris pone todo de sí para enderezar un destino que ya creía del todo torcido».
¿Por dónde empezar a hablar de este libro? Insisto en que fue una lectura que me sorprendió en muchos sentidos, sobre todo porque al tratarse de una historia tan corta (apenas cien páginas), no esperaba que resultara tan intensa o que pudiera transmitir tantas cosas. Sin embargo, en La perra encontré una novela corta pero que tiene capas, diferentes niveles de profundidad que permiten múltiples lecturas, cada una más torcida o miserable que la anterior.
Como dice en la sinopsis, la historia sigue a Damaris, una mujer madura que vive con su marido en una humilde cabaña cerca de un pueblo pesquero y en un ambiente salvaje entre el mar y la selva. Damaris adopta una perrita recién nacida cuya madre fue envenenada y la lleva a su casa para criarla y cuidarla de todo peligro, en especial de su marido Rogelio, que disfruta golpeando a sus otros tres perros. Todo comienza muy bien, la perrita empieza a crecer fuerte y sana y parece que todo va a seguir así, pero poco a poco, mientras que empezamos a conocer algunos episodios del pasado de Damaris, su familia y el pueblo, las cosas se empiezan a torcer y la historia termina de una forma totalmente imprevisible.
Se la pasaba encerrada viendo la televisión desde una colchoneta que ponía en el suelo mientras afuera el mar crecía y se achicaba, la lluvia se derramaba sobre el mundo y la selva, amenazante, la rodeaba sin acompañarla, igual que su marido, que dormía en otro cuarto y no le preguntaba qué le pasaba, su prima, que venía nada más que para criticarla, su mamá, que se había ido para Buenaventura y luego se había muerto, o la perra, a la que había criado solo para que la abandonara.
Este libro, como comenté más arriba, ofrece múltiples lecturas, toca un montón de temas interesantísimos y de los que se puede hablar mucho, pero voy a enfocarme en dos o tres cosas que me gustaron particularmente y que creo que es importante destacar.
En primer lugar, la maternidad. Este es un tema central en la historia y que resulta interesante por ser algo que cada vez se cuestiona más en la actualidad: la imposición de la maternidad a las mujeres como requisito para su realización como tales. En La perra, Damaris quiere desesperadamente ser madre, pero no puede; ha pasado toda su vida adulta lamentándose por su incapacidad para concebir hijos. Desde hierbas que ayudan a la fertilidad hasta brebajes y rituales de curanderos, ella y Rogelio han utilizado todas las opciones a su alcance en la búsqueda del tan ansiado hijo. Si bien su deseo de ser madre es real y no una imposición, sí se siente esa presión social sobre Damaris a través de comentarios malintencionados de su prima que, siendo menor que ella, tuvo varios hijos.
Al llegar a los cuarenta Damaris se resigna y descarta la maternidad como una posibilidad para ella, pero entonces aparece la perra, a quien llama Chirli, nombre que le habría gustado usar si hubiera tenido una hija. A partir de ese momento, Damaris vuelca su ansia maternal en la perra y resulta interesante notar los paralelismos que hay entre la crianza de la perra y la de un hijo humano: la adoración y sobreprotección durante sus primeros meses, la crianza y educación, y más adelante el enfrentamiento por la rebeldía de la adolescencia. Sin embargo, poco a poco la relación empieza a torcerse hasta llegar a un punto de quiebre cuando la perra queda embarazada y sobre Damaris caen nuevamente el peso de su infertilidad y el sentimiento de fracaso, esta vez más fuertes que nunca.

Otro tema central de la historia es la violencia, que recorre toda la historia bajo muchas formas diferentes y que parece ser una constante en la vida de los personajes. Desde Rogelio golpeando a sus perros y la gente tirando cachorros al mar hasta los castigos físicos que sufrió Damaris en su infancia, la violencia es casi un personaje que se cuela en todas las escenas y enhebra una historia que comienza con una perra envenenada y termina con un ahorcamiento. Además, es necesario destacar la violencia de la naturaleza, lo salvaje como como una amenaza constante a través de las inclemencias del tiempo, lo traicionero del mar y las alimañas que se ocultan en la selva. La muerte también es una presencia que va cobrando consistencia e importancia a través de las páginas. Comienza mencionándose como algo lejano, casual, cotidiano y sin mayor relevancia, pero lentamente empieza a tomar forma a través de los recuerdos de Damaris y de los acontecimientos de la historia, la muerte repercute más intensamente en ella, se describen cuerpos de ahogados con lujo de detalles, causa más impresión, hasta que la muerte termina siendo una presencia ineludible y agobiante que lo domina todo hacia el final de la novela.
Tenía la piel descascarada en partes como una naranja, los dedos de las manos y los pies comidos por los animales, las cuencas de los ojos vacías, la barriga inflada y la boca abierta. Damaris lo miró por dentro. Le faltaba la lengua y un agua negra le subía hasta la garganta. Olía a podrido y a ella le pareció que en cualquier momento subirían peces desde su barriga o le brotaría una enredadera.
Podría seguir hablando mucho más, pero esto ya se hizo demasiado largo y una vez que decido volver al blog no quiero espantar a los pocos lectores que sigan frecuentando este lugar.
En resumen, La perra es una novela brillante que en poco más de cien páginas desarrolla una historia intensa y con múltiples capas, de una ternura y crudeza impresionantes, una historia sobre la maternidad, la miseria, la violencia, las diferencias de clase y la muerte. Realmente es una novela que sorprende y que no deja indiferente. La recomiendo muchísimo.

Hola Santi! Qué bueno que hayas vuelto, me encanta leerte. El libro parece ser intenso y tremendo si en pocas páginas habla de todo eso… Espero sigas reseñando ya que se te da muy bien querido 🙂
Te mando un abrazote grande
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