La ilusión de los mamíferos – Julián López

Empecé a leer este libro con mucho entusiasmo, y no necesité avanzar más que unas diez páginas para saber que no me iba a gustar, o que no era lo que yo esperaba.

Sinopsis: «Apasionado, dulce, ambiguo, doloroso, el encuentro entre dos varones se repite domingo a domingo en un pequeño departamento. Desde allí se asoman al balcón frente al que se despliega el horizonte majestuoso de árboles y edificios de una Buenos Aires pobre y necia, que grita su ruina. Vendrán inmediatamente los días que los separen, los de la semana, la que los seres humanos dedican al trabajo y la familia. Y volverá luego el día de la entrega y la celebración. A la cálida primavera que anuncian los jacarandás de las plazas, la precedió la lluvia y le sucederá el frío. A la luz del ocaso, antes y después, el sol de la mañana. Y sobre la superficie clara y mínima de esas horas juntos -las del sexo y la conversación de pocas palabras, un banquete que sacia y desespera- se extienden irremediablemente las sombras de las que está hecho el amor».

La ilusión de los mamíferos es una novela engañosa. Si bien parece corta con sus ciento setenta páginas, la verdad es que la historia avanza tan lentamente que por momentos se vuelve demasiado pesada y hay que dejar la lectura y retomar en un rato o al día siguiente. Es una novela para leer con cuentagotas. ¿Por qué digo esto? Porque la forma en que el autor utiliza el lenguaje para contar la historia es demasiado rebuscada, abusa de recursos poéticos y realmente cansa después de unas pocas páginas. Todo el tiempo uno tiene que estar releyendo y dejando decantar un poco las palabras para que se asiente lo que el autor quiere contar y transmitir.

De las charlas con ese amigo aprendí que el silencio puede ser sexy y no solamente la forma en que mi padre se manifestaba cuando se decepcionaba de mí.

Ojo, no digo que esto sea malo. O no del todo malo, al menos. Es un libro muy poético, bien escrito, con fragmentos hermosos y hasta capítulos enteros que dan placer leer y dan ganas de leerlos en voz alta.

Julián López

Y la vieja soltó las amarras de su rodete, la forma única en que la conocíamos, y el gran pelo blanco se montó a ella como una cascada que la hacía mujer ante mis ojos por primera vez.

Como dice la sinopsis, la historia gira en torno a la relación entre dos hombres que se ven a escondidas todos los domingos para dar rienda suelta a la pasión y a un romance prohibido y lleno de incertidumbres. Uno de ellos es el narrador, que rememora algunos de esos encuentros de domingo, la comunicación imposible con su padre o la complicidad secreta y extraña con su abuela, su huida al otro lado del océano, a Berlín, cuando la relación no daba para más. Así, con capítulos cortos pero no por eso más fáciles de leer, el narrador va exponiendo fragmentos de su vida y construyendo una historia de amor, inseguridades y pérdida.

No es fácil determinar qué tanto me gustó este libro. Por momentos me encantaba y por otros me aburría y deseaba que el capítulo terminara. Me gustó el lenguaje poético y simbólico que utilizó el autor, pero considero que abusó un poco de él y eso no hizo más interesante la lectura, sino más pesada. Creo que solo diré que, aunque se me hizo muy lento, es un libro que disfruté y que no me arrepiento de haber leído.

Adoraba saber que justo antes de tocarte inauguraba un desafío y una provocación, siempre eras una conquista, siempre éramos una conquista, y siempre éramos dos varones que, tal vez en honor a los que no podían, estábamos cruzando una línea.